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Mostrando las entradas etiquetadas como Poesía

_ CR _ _ _ _ _ O

 A mí me pasa constantemente. Con todo lo que tenga algo escrito. Leo del derecho y del revés. Haciendo escalas, como los cantantes de ópera. De arriba abajo y de abajo arriba. Supongo que no se puede evitar. Tu cerebro asocia inmediatamente letras y conceptos. Es un proceso imparable. Objeto de estudio, sin duda. Tercera parte

A _ _ _ ST _ _ _

A veces leo sin darme cuenta. Creo que a todos nos pasa. Recogemos el correo, propaganda, los folletos de la  óptica de la esquina, el catálogo de Ikea o el del supermercado. Los llevamos en la mano, leemos los  titulares. Sin querer. Solo porque están ahí. Como un imán. cuando quieres darte cuenta, se te van los ojos.   Segunda parte

Sin título

Quizás           solo quiera                           caer y que otro se encargue de barrer el estropicio.

Nada - escritura automática

Yo. No lo entiendo. No estás, y no lo entiendo. Se fue. Voló. No está pero ya, ya no, ¿Importa? No. No lo entiendo. La ves. ¿La veo? La ves. Está. Cae. Vuela. Vuela. Vuelta. Vuelca. Vela. Vena. Vera. Veda. Venca. Ve¿ca? Se-ha-que-da-do-un-buen dí-a, un-buen-dí a-pa-ra-mo-rir. Qué bien. Qué lindo. Lejos. Cae. Gota. A. Gota. No lo… ¿entiendo? No lo entiendo. No estás. No estás. Desapareció. Se esfumó. NI rastro, ni rastro, ni las huellas. Ni las migas. Ni un resquicio. Ni nada. Nada. No estás, no lo entiendo ¡No estás! Cae y cae y cae y cae y… cae… yo… solo veo… caer. Desaparecieron todas. ¿Ya no está? Hace mucho que no están, no lo entiendo, yo estaba… ¡Estaban ahí! ¡Lejos! Y ya no. Llano. Llano, liso, ligero. No estás. O ¿Sí? Estás. Y no lo entiendo. Tú, tú, tú, por qué tú, lo odio, lo odio, no lo soporto, no lo entiendo, odio lo que no entiendo, no lo entiendo, no lo entiendo, no lo entiendo, no lo entiendo… Yo. Yo… Yo. Negro. Sequito y vacío. Calma. Bueno, ya no h...

Palabras

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Las palabras son amigas traicioneras, amantes caprichosas. Son compañeras antojadizas y enemigas vanidosas. Las palabras van y vienen. Se quedan cuando no las ven y huyen cuando las quieren. Sin decir adiós. Se pasean entre tus dedos, con una sonrisa embrujada, para caer como la arena, para desaparecer como si nada. Lápiz, fiel paladín, ¿Por qué no puedes traerlas a mí? Moriría enterrada en palabras. La tinta corre, la sangre brota. Lápiz, inmóvil; afronto la derrota. Solo conozco una ley absoluta: Irrecuperables... Enlace de compra (Amazon) ©