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Mostrando las entradas etiquetadas como Misterio

Regional Exprés (Tercera parte: Fin de trayecto)

Escucho mucho movimiento a mi espalda. Un hombre alto, barrigón, que lleva un polo blanco y pantalones oscuros, atraviesa el vagón con determinación. Le siguen la niña rubia y una mujer, también rubia, que supongo que es su madre. Se dirigen al baño. En un principio pensaba que el hombre era el padre de la niña, pero luego veo que lleva un enorme juego de llaves y, colgada del llavero, una especie de herramienta metálica. Se trata de un objeto pequeño y cilíndrico, un tubito plateado del tamaño de un mechero. La madre lleva un vestido de verano tan formal como hortera —por lo menos, para mi gusto—y parece bastante enfadada. Dice algo, pero tengo la radio puesta y para cuando la apago las puertas transparentes del vagón ya se han cerrado y no puedo escuchar nada. Los tres se paran junto al baño. La mujer gesticula, muy molesta. Mantiene a su hija delante de ella, sujetándola de los hombros con un gesto protector un tanto ridículo, como si fuera una piloto de carreras conduciendo a la c...

Regional Exprés (Segunda parte: Casatejada - Talavera)

Vuelvo a escuchar la melodía de Renfe, pero pasa bastante tiempo hasta que la voz femenina avisa de que nos estamos acercando a la próxima parada. Hay otro momento de silencio antes de que diga “Casatejada”. No han sido unas pausas exageradamente largas, pero sí lo bastante como para que se notara que no deberían estar ahí. Estoy convencida de que no ha sido mi imaginación. Aunque es una tontería, me ha llamado tanto la atención que me he quedado dándole vueltas un rato, hasta que ha sonado el teléfono de un anciano que había en la fila de al lado y me ha sacado de mis pensamientos. No escucho nada de su conversación, en parte porque no me interesa y en parte por el murmullo de la radio sin sintonizar. No pillo ni la más mínima señal, pero me he acostumbrado rápidamente al ruido blanco. No me molesta. Acabo de darme cuenta de que posiblemente todos los asientos del vagón estén mirando hacia la cabeza del tren, salvo el mío y el de la señora que duerme a mi lado. Miro hacia atrás: hay ...

Regional Exprés (Primera parte: Plasencia - Casatejada)

Hoy el tren no ha llegado tan tarde. Debería haber salido de Plasencia a las cuatro menos cuarto, pero por las pantallas luminosas repartidas por la estación se deslizan de vez en cuando unos números rojos que indican la hora estimada de llegada a las cuatro menos tres minutos. Al final, ha entrado en la estación sobre las cuatro menos diez. Ni tanto ni tan calvo. Veo cómo el tren se detiene a través del cristal polvoriento de una ventana, desde la mesa de la cafetería, donde estoy sentada con mi hermana y mi cuñado. Como hoy hace mucho calor, me han hecho el favor de acercarme en coche, cosa que agradezco —más que nada, porque las sandalias que me he puesto hoy me hacen muchísimo daño—. Durante tres o cuatro segundos recibo la ráfaga de aire tibio del ventilador de pie; al poco vuelve a girarse hacia el otro lado. Pienso que es curioso que, para una vez que el tren llega casi a la hora que toca, se haya adelantado tanto con respecto al retraso estimado. Primero tarde, luego pro...

En el punto de mira

Todo permaneció en suspenso durante unos segundos. Entonces, el policía echó a correr hacia el edificio. Al principio, Luis no sabía cómo actuar. No reaccionó hasta que escuchó cerrarse la puerta principal. Incluso si era una autoridad, estaba claro que no albergaba buenas intenciones. Se vio empujado a escapar hacia arriba. Subía los escalones de dos en dos mientras, al otro lado del pasillo, su ágil perseguidor se aproximaba a grandes zancadas. Decidió salir a la azotea para huir por el tejado. El policía le pisaba los talones pese a que las tejas, deterioradas y frágiles, se rompían o soltaban con facilidad. Luis no tenía claro hacia dónde ir; solo sentía la necesidad vital de correr muy lejos de aquel hombre. Recordó de pronto la escalera de incendios que veía desde su roñosa habitación. La buscó desesperadamente, achinando los los ojos para poder ver  a través de la densa y nebulosa oscuridad de la noche. Cuando al fin la divisó, dudó si saltar. Ese breve momento fue sufi...

Viuda negra

Lo más duro que hice en mi vida fue renunciar a lo que quería. No volveré a hacer algo así. Jamás. Contemplo horrorizada el líquido rojo brotando a borbotones del cuerpo de la anciana. De repente me parece mucho más mayor de lo que recordaba. Sin maquillar, sin peinar, sin aliento; una gran mujer, dueña de su casa. Bien arreglada, muy elegante, ocultando en todo momento esos años de más. Yo la había creído siempre una mujer muy fuerte. La envidiaba. La envidio. La respetaba, la admiraba. Ahora no sé muy bien lo que siento. Me parece poco más que un despojo ensangrentado. Pesa demasiado. Grito. Se me resbala de las manos. La sangre es abundante ya. Cae de mi regazo. El cuchillo sigue clavado en su espalda. O tal vez sea un abrecartas, no estoy segura. Sí, desde luego parece un abrecartas. Fue lo único que pude encontrar. Choca ruidosamente contra el suelo, de costado, acompañada de un sonido de chapoteo, salpica en el gran charco de sangre, me pone perdida. Me miro las manos empa...

Principio o Final

El día se tornaba nublado. El cielo gris no amenazaba con lluvia ni tampoco oscurecía del todo. Daba sensación de eterno atardecer, en el que no hay suficiente luz para ser día ni bastante oscuridad para ser noche. La joven bajó del carruaje y escuchó el ruido del guijo al apoyar sus pies en el suelo. A cada movimiento, la grava crujía; nada frente al trueno lejano que se presentó a continuación. Uno de los caballos relinchó y el cochero tiró con fuerza de las riendas acompañando el gesto de un lánguido “Sooo”. El tronido sonó muy tenue, pero al final de un mar de nubes cenicientas ya se distinguía el coágulo oscuro que avisaba de la inminente llegada de la tormenta. El caballo se alteró nuevamente. Tras calmarlo, el chófer desmontó y se apresuró a coger el equipaje. Entre tanto, los ojos de la chica se movían vivaces, encaramando su mirada a las paredes, y acabaron posándose en una de las múltiples ventanas desde la que, estaba segura, hacía tiempo que alguien la observaba. ...