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Morse

Desde pequeña, siempre me ha gustado guardar secretos. Buscaba escondites imposibles e inventaba complejos códigos para ocultar mis secretos en cientos de notitas repartidas por todos los recovecos imaginables de la casa. Muchas de las notas terminaban por aparecer: algunas, tan pronto como mi madre abría algún cajón o barría debajo de las mesas; otras me sorprendían años después, acurrucadas en algún bolsillo u olvidadas en el fondo polvoriento del armario. A veces me pregunto cuántos secretos seguirán a salvo en sus refugios. ¿Cuántos se habrán perdido para siempre, devorados por las polillas, o por el aspirador? ¿Arrastrará el plumero algún trozo de papel al limpiar la balda más alta de una estantería? ¿Entre las páginas de qué libro se camufla una diminuta tarjetita doblada? Cuando fui un poco más mayor, adquirí la costumbre de escribir mis secretos en morse. Supongo que porque me parecía un código poco transparente, pero al mismo tiempo fácil de aprender y de recordar. ...

Sin título

Quizás           solo quiera                           caer y que otro se encargue de barrer el estropicio.

Be Linda

María Belinda González González ( Tenerife , 14 de agosto de 1995 ), más conocida como Belinda o Be Linda , es una cantante , cantautora , compositora , bailarina y filántropa australiana de origen español. Empezó a estudiar música , composición , canto y danza durante su niñez. Redescubierta en verano de 2015, saltó a la fama con su álbum Be Linda . Actualmente vive en Australia , donde desarrolla su carrera musical. Belinda es una de las cantantes más populares del mundo hispano y se encuentra entre los cinco artistas de habla inglesa más escuchados de la década en Spotify . Su disco It rains fue el más vendido de 2017 . BIOGRAFÍA      Primeros años Belinda nació el 14 de agosto de 1995 en Santa Cruz de Tenerife , Canarias . Es hija única del empresario británico Allan González y la española María Cruz González Negrín. El matrimonio se separó poco antes del nacimiento de la cantante. Belinda pasó sus primeros años de vida con su padre, en L...

Miénteme

A punto de perder los estribos, chilló para hacerse oír por encima de la tormenta: —¿Y qué quieres que te diga? ¿Eh? —Confesó— ¿Que es verdad? ¿Que he sido un estúpido? ¿Que no debería haberlo hecho?

Coplas

[En la residencia de abuela. En la habitación de abuela y tía Crece. Tía Crece sentada en una butaca. Mamá le quita a abuela una falda estampada y le pone unos pantalones negros] Mamá: Porque ya, a estas horas… dentro de un rato cenamos.  [Termina de vestirla] ¡Hombre, mucho mejor…!

Suerte

—¿Suerte? Espera, espera, espera —señaló el gigantesco edificio, presa del pánico—… Te estás enfrentando al mundo entero. ¡Tu enemigo es el jodido MUNDO! Tienen armas, tienen estrategas brillantes, tienen una fortuna… ¿Y tú no tienes ni siquiera un plan? Pretendes salir de esta… ¿¡Con suerte !? ¡No puedes ganar solo con suerte! Sin perder la calma ni por un segundo, resopló y sentenció, con voz suave aunque ligeramente desafiante: —«Puedes ser el hombre más fuerte del mundo. Pues ser hábil y valiente. Puedes hacer trampas. Puedes conocer todos los secretos de este aciago mundo y ser casi invencible. Pero ningún poder tiene nada que hacer contra la suerte.» Reflexionó. Pensó en todas aquellas ocasiones que había visto cómo escapaba de las frías garras de la muerte sin hacer absolutamente nada. De forma casi divina. Recordó cuántas veces el Azar había intercedido a su favor para despejar milagrosamente su camino. Cuántas veces murmuró que la suerte es aterradora. —No impor...

Regional Exprés (Tercera parte: Fin de trayecto)

Escucho mucho movimiento a mi espalda. Un hombre alto, barrigón, que lleva un polo blanco y pantalones oscuros, atraviesa el vagón con determinación. Le siguen la niña rubia y una mujer, también rubia, que supongo que es su madre. Se dirigen al baño. En un principio pensaba que el hombre era el padre de la niña, pero luego veo que lleva un enorme juego de llaves y, colgada del llavero, una especie de herramienta metálica. Se trata de un objeto pequeño y cilíndrico, un tubito plateado del tamaño de un mechero. La madre lleva un vestido de verano tan formal como hortera —por lo menos, para mi gusto—y parece bastante enfadada. Dice algo, pero tengo la radio puesta y para cuando la apago las puertas transparentes del vagón ya se han cerrado y no puedo escuchar nada. Los tres se paran junto al baño. La mujer gesticula, muy molesta. Mantiene a su hija delante de ella, sujetándola de los hombros con un gesto protector un tanto ridículo, como si fuera una piloto de carreras conduciendo a la c...

Regional Exprés (Segunda parte: Casatejada - Talavera)

Vuelvo a escuchar la melodía de Renfe, pero pasa bastante tiempo hasta que la voz femenina avisa de que nos estamos acercando a la próxima parada. Hay otro momento de silencio antes de que diga “Casatejada”. No han sido unas pausas exageradamente largas, pero sí lo bastante como para que se notara que no deberían estar ahí. Estoy convencida de que no ha sido mi imaginación. Aunque es una tontería, me ha llamado tanto la atención que me he quedado dándole vueltas un rato, hasta que ha sonado el teléfono de un anciano que había en la fila de al lado y me ha sacado de mis pensamientos. No escucho nada de su conversación, en parte porque no me interesa y en parte por el murmullo de la radio sin sintonizar. No pillo ni la más mínima señal, pero me he acostumbrado rápidamente al ruido blanco. No me molesta. Acabo de darme cuenta de que posiblemente todos los asientos del vagón estén mirando hacia la cabeza del tren, salvo el mío y el de la señora que duerme a mi lado. Miro hacia atrás: hay ...

Regional Exprés (Primera parte: Plasencia - Casatejada)

Hoy el tren no ha llegado tan tarde. Debería haber salido de Plasencia a las cuatro menos cuarto, pero por las pantallas luminosas repartidas por la estación se deslizan de vez en cuando unos números rojos que indican la hora estimada de llegada a las cuatro menos tres minutos. Al final, ha entrado en la estación sobre las cuatro menos diez. Ni tanto ni tan calvo. Veo cómo el tren se detiene a través del cristal polvoriento de una ventana, desde la mesa de la cafetería, donde estoy sentada con mi hermana y mi cuñado. Como hoy hace mucho calor, me han hecho el favor de acercarme en coche, cosa que agradezco —más que nada, porque las sandalias que me he puesto hoy me hacen muchísimo daño—. Durante tres o cuatro segundos recibo la ráfaga de aire tibio del ventilador de pie; al poco vuelve a girarse hacia el otro lado. Pienso que es curioso que, para una vez que el tren llega casi a la hora que toca, se haya adelantado tanto con respecto al retraso estimado. Primero tarde, luego pro...

Memoria migratoria

Érase una vez un asesino en serie. Él siempre había querido serlo, pero lo cierto es que había tardado mucho en encontrar un buen momento para dedicarse a ello.

Saco un seis y delinco otra vez

La Policía Municipal desmantela una timba ilegal en Matalascañas. El pasado miércoles día veintisiete de diciembre a las ocho de la tarde la Policía Nacional ha desmantelado un local ilegal de partidas de parchís en la zona costera de Matalascañas (provincia de Huelva). En el momento de la intervención, entre los cuatro colores sumaban un bote de más de siete mil euros. Fueron detenidos nueve jóvenes, más de la mitad eran menores. El local, propiedad del tío materno de uno de los acusados, infringía la normativa de juegos y apuestas de la Comunidad Autónoma de Andalucía. La policía pidió la documentación de todos los presentes y requisó grandes cantidades de alcohol y cerca de diez cubiletes de dados. Al carecer de antecedentes penales, no hubo penas de cárcel; todos los presentes fueron multados, así como el dueño del establecimiento y los responsables legales de los menores. La sanción por este tipo de acciones ilícitas gira en torno a los tres mil euros y puede ascender...

Vigorexia

Érase una vez un asesino en serie. Él siempre había querido serlo, pero lo cierto es que había tardado mucho en encontrar un buen momento para dedicarse a ello.

El gran día

Las lágrimas de la preciosa joven caían y brillaban a la luz anaranjada de la tarde mientras la nodriza terminaba de engalanarle el blanquísimo velo de tul con las ardientes hojas rojas de las parras del amo. Sus facciones, perfectas como las de una muñeca de porcelana, parecían aún más celestiales envueltas aquel manto de nieve y fuego. La muchacha, desesperada, tuvo que preguntarlo una vez más:

En el punto de mira

Todo permaneció en suspenso durante unos segundos. Entonces, el policía echó a correr hacia el edificio. Al principio, Luis no sabía cómo actuar. No reaccionó hasta que escuchó cerrarse la puerta principal. Incluso si era una autoridad, estaba claro que no albergaba buenas intenciones. Se vio empujado a escapar hacia arriba. Subía los escalones de dos en dos mientras, al otro lado del pasillo, su ágil perseguidor se aproximaba a grandes zancadas. Decidió salir a la azotea para huir por el tejado. El policía le pisaba los talones pese a que las tejas, deterioradas y frágiles, se rompían o soltaban con facilidad. Luis no tenía claro hacia dónde ir; solo sentía la necesidad vital de correr muy lejos de aquel hombre. Recordó de pronto la escalera de incendios que veía desde su roñosa habitación. La buscó desesperadamente, achinando los los ojos para poder ver  a través de la densa y nebulosa oscuridad de la noche. Cuando al fin la divisó, dudó si saltar. Ese breve momento fue sufi...